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28 de agosto de 2013

Hoy va de cuentos....


Cargar con el pasado

La incapacidad de desprenderse del pasado, o más bien la negativa de la mente humana a hacerlo, está magníficamente ilustrada en la historia de dos monjes zen.





Tanzan y Ekido, que iban andando por un camino rural que estaba muy embarrado tras fuertes lluvias. Cerca de una aldea se encontraron con una mujer joven que intentaba cruzar el camino, pero el barro era tan profundo que habría estropeado el kimono de seda que vestía. Inmediatamente, Tanzán la cogió en brazos y la llevó al otro lado.
Los monjes siguieron andando en silencio. Cinco horas después, ya cerca del templo donde se iban a alojar, Ekido no pudo contenerse más.
-¿Por qué has llevado a aquella chica al otro lado del camino? – preguntó. –Se supone que los monjes no hacemos cosas así-.
-Dejé a la chica hace horas – respondió Tanzán-.  ¿Tú todavía la estás llevando?





Nota:  Texto:  Extractado de Un Mundo Nuevo  “Eckhart Tolle”
        Imagen:  En el puerto de Mundaka  (Ana)


18 comentarios:

El Brujo de Letziaga dijo...

Me gustaría ser como Tanzan, pero soy como Ekido, una soga con su nudo atado al pasado.

Saludos !!

Huellas dijo...

Jajaja, yo también soy como Ekido, creo que 5 templos más allá y aún seguiría pensando en el kimono!!

Gracias por tu visita Brujo, un abrazo

Trinity P. Silver dijo...

Muy bueno, te hace pensar ;)
Besos,

Juan Luis López dijo...

Pesado pasado que a veces alegra y en otras nos encadena.

Un placer tu mensaje en mi blog y el encuentro!

Besos!

Huellas dijo...

Si es un juego de palabras Trinity, te ha quedado al punto!!

Abrazos profe

Huellas dijo...

Lo mismo te digo Juan Luis, ha sido un placer encontrar tu rincón. Nos vemos!

Un abrazo

Lola dijo...

Bueno las cuerdas no son las que nos atan al ayer… a personas, a circunstancias, son los miedos, la soledad, el mañana…
Una entrada para reflexionar. Un abrazo.

Tano dijo...

Lo malo es que los caminos no suelen tener un sólo kimono embarrado, suelen tener muchos, y los monjes se suelen acostumbrara a dejarlos en la cuneta hasta el punto de no cargar con ellos apenas tiempo.
Por otro lado, también creo que la mayoría de los monjes tendrían, o tendríamos, la intención de aprovecharnos de una u otra forma de nuestro acto si cruzamos a la muchacha en brazos.

Besotessssss.

Huellas dijo...

Las cuerdas están en nuestra mente, somos nosotros los que podemos soltar los nudos o atarnos para siempre al pasado que, para más inri, pudo incluso no existir. Así somos de retorcidos!!!

Muchas gracias por dejar tu comentario Lola, es un placer verte.

Abrazos

Huellas dijo...

Jajajaaaa, eres como una tormenta de verano Tano, arrasas. Esa carga de humanidad que dejas a tu paso es aplastante sin dudas.

Muchas gracias por tus visitas, te envío un enorme abrazo

ReltiH dijo...

UFFFFFFFFF, TREMENDA REFLEXIÓN!!!!!!
UN ABRAZO

Huellas dijo...

Otro para ti ReltitH, gracias por tu visita

Jesús ruiz dijo...

Hermosa parábola y enredada foto(por sus nudos) es hermosa

De barro y luz dijo...

¡Qué bueno! Realmente auténtica sabiduría.


Bss

Huellas dijo...

Que te parezca hermosa la foto Jesús, es todo un logro, biennn.

Besazos

Huellas dijo...

Así es Luis, es breve e intenso, de los que me gustan.
Muchas gracias por tu visita.

Abrazos

Cristina dijo...

Molto bella questa foto, sembra quasi un dipinto! complimenti, ciao Cri : )

Huellas dijo...

Grazie Cristina, sono molto contenta di vederti qui.

Baci