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25 de octubre de 2011

GORKI (Oleo de su amuma)


Te recuerdo infantil,  mis pensamientos  me llevan a una tarde de otoño cuando te retratamos subido a lomos de la dulce Cuchita, agarrabas sus orejas canelas,  como si pudiera llevarte lejos, quien sabe  en tus fantasías hasta  dónde podías cabalgar.
Compartíais muchas cosas, el agua en su bebedero por ejemplo, hecho éste que a todos nos dejaba perplejos salvo a tu progenitora a la que parecía no alterarle nada que no fuera que estuvieras  sucio.

Te recuerdo subiendo montes con mucho tesón y no menos dificultad, casi nunca te quejabas pero tus ojos imploraban misericordia, nos distraíamos haciendo paradas para observar cualquier insecto o escuchar cualquier sonido, apenas contabas con 3 o 4 años pero ya podíamos compartir bellos momentos. Seguíamos el correr del agua en los riachuelos, recolectábamos manzanilla para llevar como trofeo, compartíamos con Tarik y Cuchita nuevas aventuras, lugares que tus tiernos ojos descubrían por primera vez. Recuerdo que un día llegamos hasta Amoroto campo a través, se trataba de  buscar nuevos senderos y en el entreacto pudimos tropezar con toda clase de zarzas, animales salvajes, bueno… caballos y cabras,  caseríos destruidos, ruidos desconocidos, charcas, zapaburus, enormes pinos….

Cuando íbamos al pueblo, una o dos veces por semana para hacer la compra, esperabas con imperturbabilidad infinita en nuestros encuentros con los conocidos, podían pasar horas y tú permanecías quieto y sonriendo cuando alguien se percataba  de tu paciencia.

Sé que en la vida cada uno toma su rumbo, todos lo hemos hecho, fuimos abandonando el hogar, echando de menos a los que se quedaban pero comenzando una nueva vida y, cuando quise darme cuenta ya no estabas allí,  cuando quise darme cuenta ya  compartías tus ilusiones con otros,  posiblemente seguías siendo tú, pero ya sólo podía reconocerte en el fondo de tus ojos, o en tu tierno gesto al sonreír en algún encuentro fugaz. Si,  estabas ahí  pero ya no te veía. Seguramente llamaste muchas veces desde tu interior, como lo hice yo, pero no pudimos escucharnos, estábamos demasiado lejos. Nuestros mundos se habían distanciado cuando casi acababan de nacer.

Han pasado ya  15 años,  seguimos viviendo nuestras vidas, y así seguirá siendo, quien sabe, alguna navidad…. Ya no sabemos nada de quienes somos, de lo que sentimos, de lo que soñamos. Seguro que eres feliz aunque la adolescencia sea tan complicada. Seguro que has descubierto el amor muchas veces, y el desamor….  Seguro que has sentido miedo. Seguro que has pensado que la vida a veces no merece ser vivida. Seguro que también tus ojos han mirado la belleza del mundo y la luz. Seguro que has descubierto la amistad y de alguna manera has volado fuera y dentro de ti.

Hablar de lo que vendrá es tan irreal como querer recuperar lo que pudo ser y no fue, las cosas suceden. Tenemos miedo,  a veces  queremos cambiar de rumbo…, pero no quiero tristeza en mi recuerdo, quiero tu tierna sonrisa o tus soñolientos ojos tan bien captados en foto y cuadro por aquellos que compartían conmigo un inmenso amor hacia ese ser tan especial que eres y que siempre serás.


Ana
16/11/05





2 comentarios:

Jesús maría ruiz dijo...

El amor de una amuma por su nieto plasmado en lienzo y rescatado por su tiita con amor

Huellas dijo...

Gure umia bai.

Musuak